El vínculo que la mente y el cuerpo utilizan para comunicarse entre sí es la química de las emociones. Las sustancias químicas en cuestión son moléculas, cadenas cortas de aminoácidos llamadas péptidos-receptores, y se cree que son el equivalente bioquímico de la emoción. Los péptidos pueden encontrarse en el cerebro, pero también en el estómago, músculos, glándulas y en todos los órganos importantes. Su función es enviar mensajes de un lugar a otro.
Cada segundo de nuestra vida, nuestras células escuchan a escondidas nuestros pensamientos. Así que nuestras emociones tienen una decidida influencia en nuestra salud ya que los neuropéptidos y sus receptores están en comunicación constante con el sistema inmune.
Los virus utilizan los mismos receptores para entrar en las células, como lo hacen los neuropéptidos que liberamos cuando experimentamos estados de ánimo elevados. ¿Es esta la razón por la que las personas deprimidas tienden a enfermarse más a menudo mientras que aquellas que son felices y relajadas parecen más sanas?
Esto se debe a que los neuropéptidos inundan las moléculas de los virus y liberan la energía que nos ayuda a sentirnos mucho mejor. Parece que nuestra salud refleja las emociones que sentimos y las emociones siguen a los pensamientos que tenemos. Algo sobre lo que reflexionar…
Nadie puede hacerte sentír inferior sin tu consentimiento
Eleanor Roosvelt
Todos en algún momento obedecemos a las creencias que las personas externas, llámense familiares, amigos, líderes religiosos se han encargado amablemente de colocar en nuestras mentes.
Dichas creencias son las que nos permiten o que no nos permiten realizar nuestros sueños.

